¿Por qué se produce el efecto rebote?

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Qué es, sus causas y cómo evitarlo

Llega la Navidad y con ella un sinfín de eventos familiares y con amigos: comidas, cenas, viajes, etc.
Y obviamente eso acaba por notarse y siempre es esa época en la que ganamos unos kilitos de más.

Es por ello que Enero es el mes estrella para ponerse a dieta, aprovechando el comienzo del nuevo año y los propósitos que siempre se crean al inicio del mismo.

Sin embargo, hay mucha gente que quiere perder muchos kilos en el menor tiempo posible y claro, eso no es sano ni mucho menos recomendable y uno de sus principales efectos es el denominados efecto yo-yo.

QUÉ ES EL EFECTO REBOTE O EL EFECTO YO-YO

El efecto rebote o efecto yo-yo se produce esencialmente tras una dieta muy baja en calorías o muy extrema que nos hace perder mucho peso en muy poco tiempo, para tras esta pérdida volver a la ingesta habitual de nuestras comidas. Es en este momento cuando el cuerpo recupera todo el peso perdido e incluso más, pudiéndose incrementar este en hasta un 20%.

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Por tanto, si tuviéramos que poner una definición a este hecho sería la recuperación de los kilos que se han perdido mediante una dieta de adelgazamiento cuando esta finaliza.

CUÁNDO Y POR QUÉ SE PRODUCE

Normalmente esto se produce en el período comprendido entre una semana y dos años después de finalizar la dieta y parece “invisible” ya que cuando la persona es realmente consciente de lo que ocurre es muy tarde.
La solución habitual ante esto es volver a hacer dieta, pero esto no conduce más que a un círculo vicioso del que en muchas ocasiones es imposible escapar.

Obviamente, este efecto no se produce en todas las dietas, sino únicamente en aquellas que son desequilibradas, restrictivas o deficientes en nutrientes; es decir, dietas en las que se suprimen por completo determinados nutrientes o se consumen muy pocas calorías. Ante esto, el cuerpo lo que hace es “almacenar” nutrientes y proteínas por si acaso como un acto de defensa. Es entonces cuando el cuerpo se va deshaciendo de aquello que puede y trabaja al mínimo perdiendo de este modo agua y masa muscular.
El agua y la masa muscular es algo que el cuerpo no considera necesario porque, por ejemplo, el agua no es necesaria en tanta cantidad cuando se reduce drásticamente los nutrientes que ingiere nuestro organismo. En cuanto a la masa muscular, nuestro cuerpo se desprende de ella porque su coste en energía y nutrientes es demasiado elevado por lo que es más fácil deshacerse de estas fibras que mantenerlas, teniendo en cuenta además que al eliminarlas el cuerpo gana nutrientes.

El problema es que al perder agua y masa corporal, el peso de la persona obviamente desciende y esto hace que se alegre sin llegar a pensar lo perjudicial que puede ser para la salud. Al volver a su ritmo habitual de comidas lo que hace el cuerpo es empezar a almacenar grasas por si esta situación se vuelve a producir. Es por ello, que la persona recupera kilos pero en peores condiciones ya que cuando anteriormente se produjo la pérdida de peso esta no se dio por un descenso de la grasa sino de la masa muscular por lo que al volver a comer “normal” el cuerpo recupera estos nutrientes en forma de grasa.

Es relativamente sencillo identificar una dieta milagro y es que estas suelen tener idénticas características:

  • El consumo de calorías es menor de 1300 para las mujeres y 1500 para hombres
  • Prohibición de consumir algún macronutriente como hidratos de carbono, proteínas o grasas que aunque no seamos conscientes de ello son vitales para nuestro organismo.
  • Dietas centradas en único alimento ya que generan carencias nutricionales.
  • Dietas en las que se pierda más de un kilo a la semana

CÓMO EVITAR QUE SE PRODUZCA EL EFECTO REBOTE

Si que hay remedio, si la dieta es corta el daño se puede reconducir mediante un programa de mantenimiento inteligente del peso perdido; sin embargo, si la dieta se ha alargado excesivamente en el tiempo y la persona vuelve a su ingesta habitual de alimentos la solución es mucho más dificil.
Sin embargo, el principal remedio es evitarlo. Hemos de ser conscientes que para perder peso y sobre todo para conservar lo perdido hemos de modificar nuestros hábitos de vida. Para evitarlo sólo hay que seguir unos sencillos pasos:

  • Seguir una dieta saludable que haya sido realizada por una persona cualificada para ello. Una dieta saludable es aquella que nos hace ingerir menos calorías pero en ningún momento suprime por completo de nuestra dieta cualquier alimento o nutriente.

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  • Se ha de perder peso poco a poco. Perder mucho peso en poco tiempo, aunque alegre no es para nada recomendable o saludable
  • Sigue practicando deporte. Para mantener los efectos de la dieta es importante que esta se complemente con el ejercicio físico. Otra de las razones para que este efecto se produzca es que en muchas ocasiones cuando la persona ha finalizado la dieta no solo vuelve a comer lo mismo de siempre sino que abandona el ejercicio físico por completo lo que aumenta este rebote
  • Hay que continuar con una dieta de mantenimiento. Cuando la dieta de adelgazamiento ha finalizado no se ha de volver de forma radical a los antiguos hábitos sino que hay que continuar con una dieta de mantenimiento que nos ayude a no recuperar el peso perdido.

Esperamos que este post os haya servido de ayuda y que consigáis que no ocurra nunca este efecto rebote. En Decem siempre estaremos encantados de recibiros para empezar con una vida saludable.

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